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Artículo 8

Formar pareja hoy: los modelos se han ampliado

Una razón por la que resulta fascinante hoy en día trabajar sobre las relaciones de pareja es por la gran cantidad de modelos que podemos encontrarnos, y donde las reglas del juego las establecen únicamente las dos personas implicadas en cada tipo de relación, en un momento determinado.

Por un lado, haber roto el patrón tradicional de pareja nos ha supuesto una auténtica liberación, tanto para hombres como para mujeres. Este patrón presuponía que las mujeres eran una especie de ser inactivo, dispuestas siempre al supuesto apetito ilimitado de su pareja, e ignorantes en todo lo referente al sexo. No hace tanto, la mujer que reconocía disfrutar de las relaciones con su pareja era poco menos que una perdida. Y los hombres no lo tenían mucho más fácil. Si lo pensamos detenidamente, tener que entrar en una relación en la que se presuponía que uno lo sabe todo sobre el sexo, cuando en realidad se sabía más bien poco, y no solamente del sexo en general, sino del propio cuerpo y del cuerpo de la pareja, reconozcámoslo, tenía que ser todo un papelón.

Pero no vamos a pararnos mucho en este modelo, del que poco a poco nos vamos liberando. El mundo y las relaciones entre las personas han sufrido cambios profundos en los últimos tiempos, y las relaciones afectivas son un claro ejemplo de ello. No obstante, en ocasiones parece que seguimos entrando en automático, con el patrón establecido durante años (esperamos que él nos llame primero, o que ella no se ponga minifalda si estamos en pareja), pero luego se esperan resultados más modernos, más acordes con los estilos de vida que llevamos en la actualidad.

Esto es lo que le ocurrió a María cuando conoció a Jorge una noche que había salido a cenar con sus amigos. Jorge le pareció muy atractivo y simpático, parecía que había cierta química entre ellos, y Jorge a su vez daba muestras de sentirse bastante atraído por María. Después de quedar unas cuantas veces, pocas a decir verdad, la química iba en aumento y acabaron teniendo relaciones sexuales completas en casa de María un domingo por la tarde que habían quedado para ver una película. Digamos que María se lo montó bien. Ella parecía ir dominando la situación, se sentía segura, y tenía claro que, de momento, lo único que quería era pasarlo bien con alguien que le gustase, pero que no quería ningún tipo de relación más comprometida. Jorge estaba encantado y le gustaba la actitud de María ante la relación. él se encontraba en un momento muy importante de su carrera profesional y tenía puesta toda su atención y energía en ella, y disfrutaba de los buenos momentos que pasaba con María. La relación fue mejorando con el paso de las semanas, y María empezó a esperar y a pedir más de Jorge, sin haber hablado con él y sin saber si él también esperaba y quería lo mismo que ella. Estaba entrando con el viejo patrón en un tablero de juego nuevo. Jorge se vio sorprendido por el cambio de María, especialmente cuando empezaron los reproches y las exigencias. Jorge, que en ningún momento había prometido nada, y que se estaba viendo envuelto en un tipo de relación que en ese momento no necesitaba, decidió que la relación ya había dado de sí todo lo que podía y que era mejor terminarla. María no entendía lo que había ocurrido, y se sentía muy dolida. Costó hacerla comprender que, sin darse cuenta, había aplicado dos reglas de juego distintas, y que ella misma se había confundido al aplicarlas.

Resulta especialmente relevante dejar claro en este punto que no existe un único patrón de relación, y que todos son válidos mientras lo sean para las dos personas que están involucradas en él. Y por supuesto, siempre que no impliquen daño físico, emocional o psicológico a ninguno de los miembros de la pareja. Hay que respetar todos los modelos, desde los más tradicionales hasta los más originales o innovadores.

En este sentido, tenemos la fortuna de estar viviendo un gran momento, de poder elegir, experimentar, decidir lo que mejor nos va o se adapta a nuestra personalidad, lo cual no implica, por otro lado, que sea tan fácil como a veces se puede llegar a pensar.

El objetivo es que las relaciones se conviertan en una experiencia satisfactoria y enriquecedora, en lugar de ser una fuente de frustración y decepción que a veces deja nuestras vidas en un estado de «pausa», y en el peor de los casos, simplemente en la cuneta.

Es importante aprender a fluir con las relaciones, a no quedarse enganchado a personas que no son fuente de bienestar, y para las que no significamos lo mismo recíprocamente.

Actualmente, muchas personas están buscando relaciones de calidad, al igual que han conseguido, o aspiran a conseguir, un cierto nivel en los demás ámbitos de sus vidas: salud, confort, vivienda, economía, etc. Como comentaba al principio, uno de los momentos más fascinantes es diseñar ese modelo de pareja que cada uno considera mejor y más ajustado a su forma de ser: sólo pareja sexual, sexualidad y afectividad, con o sin convivencia, afectividad sin sexo, tranquila o activa, para fines de semana, para toda la vida… Como decíamos, las opciones son ilimitadas.

Por lo que respecta a la sexualidad, cuando ésta funciona bien, sentimos que todo va miel sobre hojuelas, por el contrario, el desajuste sexual acaba resultando ser una de las causas en las graves crisis de las relaciones de pareja. No existe una frecuencia idónea para que una pareja funcione, ya que será aquélla que resulte satisfactoria para ambos. Al mito femenino «me duele la cabeza» se le está uniendo, a la par, y muy de acuerdo con los tiempos que corren, el mito masculino «estoy estresado». Son muchas las mujeres que, hoy en día, se sienten continuamente rechazadas por sus compañeros sin que haya terceras personas o indicios de actividad sexual por su parte. Además suelen vivirlo con un gran sentimiento de culpa pensando que han perdido su atractivo sexual.

Vamos a proponernos al menos un objetivo claro: que las relaciones que mantengamos, del tipo que sean, supongan experiencias que nos aporten crecimiento y conocimiento. Y cuando no se sepa muy bien cómo hacerlo, porque hay que reconocer que nos han enseñado poco, ¡no hay que dudar en consultar con el experto! Sobre todo, vamos a dejar de malgastar más el tiempo y vamos a relacionarnos ¡ya!

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