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Artículo 20

El amor empieza por uno mismo: conocerse, gustarse y autodiseñarse

El refranero, la sabiduría popular, las lecciones para ser personas están llenos de referencias del tipo la caridad empieza por uno mismo, amar al prójimo como a uno mismo, etc., pero el hecho es que en muchas ocasiones se nos ha enseñado a estar atentos a las necesidades de cualquiera menos a las propias, a amar a los demás antes que a nosotros mismos, e incluso a morir en el intento en nombre de un altruismo mal entendido.

Amarse supone, en primer lugar, aceptarse como uno es, y aprender a desarrollar y potenciar al máximo las capacidades personales. Sin embargo, día a día seguimos buscando a alguien que nos valide y que nos diga que somos buenos. Le pedimos que nos quiera y nos acepte tal como somos cuando ni siquiera nosotros nos hemos tomado la molestia de hacerlo. La experiencia nos demuestra que si no aprendemos a querernos, difícilmente los demás podrán hacerlo por nosotros, y menos teniendo en cuenta que la otra persona entra en la relación afectiva con nuestro mismo objetivo: ser aceptado y recibir ayuda de la persona elegida para caminar de la mano y progresar de forma conjunta en un entorno de confianza, amor y respeto.

El primer paso para aprender a amarse es asumir la responsabilidad de la propia felicidad. Comprender que no podemos dejar en manos de los demás nuestra propia felicidad es fundamental para hacernos cargo de nuestra vida. Incluso en situaciones de gran limitación y vulnerabilidad social, hay personas que se esfuerzan por amarse cada día a través de conductas, actitudes y formas de ser más "autónomas" y menos "dependientes" de los demás. De esta manera, aprendemos a rodearnos de quienes nos hacen felices y a distanciarnos de quienes nos proporcionan dolor. Y aprendemos a hacer felices a las personas que amamos desde el análisis, el respeto y la consideración de los sentimientos del otro sin olvidarnos de los propios.

Cuando uno aprende a ser feliz consigo mismo, también está preparado para convivir felizmente con otros. El trabajo en equipo (la relación de pareja) suele dar más resultados que el esfuerzo individual, pero para que así ocurra cada persona debe de responsabilizarse de su propia vida (y por tanto no sólo de sus potencialidades, sino también de sus carencias) a la vez que se muestra atenta a las necesidades del otro.

A continuación proponemos una pequeña guía de autodiseño, que consiste en responder a las siguientes preguntas de la manera más precisa posible. Es importante evitar generalidades del tipo "ser feliz", "que me quieran", "pasar buenos momentos juntos", y hacer un esfuerzo por ser concretos, como por ejemplo, "jugar al tenis los fines de semana", "preparar la comida los domingos", o "formar un grupo de música hip-hop".

Autoconociéndonos...

  • - ¿Qué destacaría de mí como ser humano?
  • - ¿Qué habilidad especial tengo?
  • - ¿Qué es lo importante para mí en la vida?
  • - ¿Qué haría si no tuviese que trabajar en lo que hago en la actualidad?
  • - ¿Qué haría si el dinero no fuese el problema?
  • - ¿Cuáles son mis miedos principales?
  • - ¿Qué me hace realmente ilusión en la vida?
  • - ¿Cómo creo que es la persona adecuada para mí?
  • - ¿Cómo voy a reconocerla?
  • - ¿Cómo me va a reconocer?
  • - ¿Cómo creo que se conquista a esa persona?
  • - ¿Cómo quiero que me conquiste esa persona?
  • - ¿Qué haría que otro se enamorase de mí?
  • - ¿Cómo me gustaría que fuese mi relación de pareja?
  • - Qué quiero aportar a la persona que viva conmigo?
  • - ¿Qué voy a hacer para que eso sea así?
  • - ¿Qué es innegociable?
  • - ¿Qué ofrezco a cambio de lo que pido?
  • - ¿Cómo será mi vida si no encuentro a esa persona?

Si varias de estas preguntas han quedado sin contestar, significa que son espacios de nosotros mismos que desconocemos o que no tenemos claro como "rellenar". Difícilmente cualquier persona que entre en nuestra vida podrá adivinar qué es lo que necesitamos si ni siquiera nosotros mismos nos hemos parado a pensar en ello.

Quizás algunos se sigan preguntando: ¿para qué quiero a otra persona si yo mismo me conozco y me basto para hacerme feliz? En palabras del poeta Mario Benedetti: "si te quiero es porque sos, mi amor mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos". Y es que cuando se forma parte de un equipo coordinado, se consigue más, se trabaja mejor, se tarda menos tiempo, y la vida se vuelve mucho más agradecida, enriquecedora y divertida.

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